Breitling y la aeronaútica

Publicado el: septiembre 10, 2021Tiempo de lectura: 3,1

“Nadie se convierte en proveedor oficial de la aviación de casualidad”. Quizás un astronauta no compra un reloj de lujo para viajar al espacio de casualidad. Breitling ha sido y será la marca de pilotos durante mucho tiempo. Desde que en 1884 Leon Breitling creara en St. Imier (Suiza) los primeros cronógrafos y contadores de precisión, no dejaría de evolucionar. Solo 8 años le bastarían para tener su propio taller con más de 60 empleados y comenzar su progresión hasta alcanzar el prestigio que tiene hoy en día.

Podríamos decir que el auténtico cambio de la compañía resultaría cuando en 1914 su hijo Gaston Breitling tomara las riendas cambiando totalmente la dirección de la compañía. En este momento impondría el logo que conocemos actualmente, ligado a su gran obra, el 1º cronógrafo de pulsera. Tras la 1º GM seguirían viento en popa convirtiéndose en los pioneros en incorporar un sistema de cronometraje en los aeroplanos. Esto les daría muchos años de buenaventura, especialmente con el Ministerio Británico de la aviación.

En 1927 Willy Breitling, sucesor de Gaston, asume la dirección y gestión de la empresa tras la muerte de su padre. Durante años de innovaciones en sus modelos de cronometraje, cuando llega la 2º GM comienza una etapa muy dura para la relojería suiza, sin embargo, Breitling salió bien parado gracias a los muchos pedidos que recibía desde EE.UU, Canadá y Sudamérica. Destacando el modelo Navitimer, empleado por todos los pilotos de aviación.

Breitling desempeñó una gran estrategia en los años 50 gracias a la aviación no sólo militar, sino comercial, quienes equiparon sus aviones con su tecnología. Por otro lado, comienza el aumento y popularidad de los deportes acuáticos. Entre los que podemos destacar modelos como el Super Ocean, donde incorporaba la tecnología más puntera de ese momento, como el tiempo de descompresión de buceo.

Llegados a este punto es cuando la alta firma relojera se da cuenta de que en el patrocinio de proezas o hazañas vinculadas a la aeronáutica pueden enfocar la estrategia a futuro de la compañía. Especialmente en 1961 cuando el astronauta Scott Carpenter pidió a Breitling si podían fabricar un reloj de 24 esferas en vez de 12 como existían en ese momento para que, una vez que estuviera en el espacio, reconocer más fácilmente el día y la noche durante los viajes espaciales. De esta manera nace el Cosmunaute Navitimer.

Otros grandes ejemplos de Breitling y su trabajo puntero son los Rattrapante, unos cronógrafos tan exactos que eran capaces de cronometrar 1/1000 segundos, que para ese entonces era lo último. Se convertirían en los relojes oficiales de las carreras de ciclismo más importantes. O en 1993, cuando se implicaría en desarrollar la Copa Breitling de aviación acrobática, reconocida por la Federación Internacional Aérea como una de las más importantes a nivel mundial. Además de crear los Breitling Orbiter, siendo el primer globo en dar la vuelta al mundo.

Sólo podemos decir que esta gran casa relojera ha sabido siempre como posicionarse, dando siempre los mejores y más precisos resultados. Esperemos que deparen otro gran siglo de innovaciones y hazañas en cuanto a tecnología y diseño se refieren.